La Monumental Plaza México fue testigo de una tarde histórica en la tercera corrida de la Feria de Aniversario. El torero peruano Andrés Roca Rey confirmó su condición de figura mundial al deslumbrar con una actuación de alto voltaje, rubricada con cuatro orejas y un rabo.
Ante dos toros de gran calidad de Xajay, el limeño impuso su ley con un par de faenas de poder y temple que encendieron los tendidos y desató la locura en la monumental capitalina. La entrega y el valor de Roca Rey quedaron patentes en cada muletazo.
En contraste, la tarde no sonrió a Joselito Adame ni a Arturo Gilio, quienes se fueron de vacío sin poder redondear sus actuaciones. La expectación estaba puesta en el hidrocálido, pero la suerte y el acero no le acompañaron. Gilio, por su parte, dejó detalles de su concepto, aunque sin el remate necesario para tocar pelo.
El público, rendido ante el vendaval peruano, despidió a Roca Rey entre ovaciones. Una tarde que quedará en la memoria de La México
