La Cata Urbana celebrada este día en el emblemático Barrio de Guadalupe tuvo como protagonistas al vino y al inconfundible olor a lluvia, que juntos crearon una atmósfera mágica y acogedora. Este evento, que se consolida como un clásico previo a las vendimias, reunió a vecinos, visitantes y amantes del vino en un recorrido lleno de sabor, cultura y tradición.
El histórico barrio se transformó en el escenario perfecto para esta celebración, donde las calles empedradas y la arquitectura colonial se mezclaron con la calidez de la gente y la riqueza vinícola de la región. La Cata Urbana no solo promueve el consumo responsable, sino que fortalece la identidad local en torno al vino y sus tradiciones.








